Filosofía
El Crimen Perfecto
Han van Meegeren no fue juzgado por engañar a un coleccionista. Fue juzgado por haber demostrado algo que nadie quería saber: que la autenticidad de una obra no reside en la obra, sino en la creencia colectiva de que reside ahí. Su caso no es una anécdota de la posguerra. Es un diagnóstico sobre cómo valoramos, cómo nos construimos y qué dejamos sin hacer mientras perfeccionamos la imitación de lo que funciona.
Continuar Leyendo