Filosofía
Recordar el Futuro
Existe una idea tan antigua que ha terminado por pasar por verdad sin objeción alguna: la idea de que el tiempo avanza. No hacia algún lugar preciso, no con ninguna intención discernible, sino simplemente adelante, como si el universo entero fuera un tren con una sola dirección y ningún conductor. Sobre esta idea se levanta toda la arquitectura moral de Occidente —el progreso, la redención, la promesa— y con ella la esclavitud más sofisticada que el pensamiento humano ha producido: convencer a la voluntad de que su plenitud está siempre diferida, que su realización es un mañana que nunca termina de llegar.
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